


Nació en Pilar, Provincia de Buenos Aires, en 1923. Desde muy joven se distinguió por su espíritu amable, su carácter fuerte y una dedicación inquebrantable a su familia. Pasó gran parte de su vida trabajando y construyendo un hogar lleno de amor, enseñando con el ejemplo la importancia de la honestidad, el esfuerzo y la solidaridad.
A lo largo de los años, supo cultivar amistades profundas y sinceras, siempre dispuesta a escuchar y tender una mano. Amante de las charlas largas y el buen mate compartido, encontró alegría en las pequeñas cosas: cuidar sus plantas, preparar sus recetas de siempre y recibir a familiares y amigos con una sonrisa cálida.
Sus últimos años transcurrieron en Bahía Blanca, donde continuó siendo un pilar de unión para sus seres queridos. Falleció en 2009, dejando un legado de cariño, valores firmes y recuerdos imborrables. Su familia la recuerda con profundo amor y gratitud, sabiendo que su presencia seguirá viva en cada gesto de bondad que inspiró.